LA OPINION del pasado 27 de Abril, y en su página 10, publica un artículo de Juan José Navarro Avilés, titulado “HOMENAJE A LOS PANOCHISTAS” ilustrado con una foto mía vestido con el traje tradicional murciano en la Alameda de Colón, junto a mi carrito portador de EL PANOCHO, “peródico güertano que sale una ves ca año y po er que no se cobra ná” con un pié que dice “Un huertano reparte versos en panocho durante el Bando de la Huerta”.
Es muy posible que quien haya sacado del archivo esta foto mía ignore qué es lo que reparto y también que fui colaborador emérito en ese Diario entre los años 1991 a 1994,
que no me conozca y mi trabajo escribiendo y repartiendo EL PANOCHO, año tras año, desde 1988. Creo que con esto lo aclaro todo.
Ahora, y refiriéndome al artículo citado, debo decir que comparto casi todo lo que dice su autor en el mismo, salvo cuando dice “y la confirmación de estudiosos como J. García Soriano, el único que abordó un estudio completo del dialecto murciano”.
Lamento expresar que difiero de esa expresión de “único” toda vez que el más antiguo del que tengo noticias figura inserto al final de la CARTILLA DE LA AGRICULTURA DE MORERAS Y ARTE PARA LA CRIA DE LA SEDA, págs.135/178, escrita por Don Antonio de Elgueta y Vigil, Caballero de la Orden de Santiago y Secretario del Secreto de la Inquisición de Murcia, obra que fue impresa en Madrid en 1761.
Le siguen el VOCABULARIO incluido en págs. 398/416 de MURCIA QUE SE FUE, de Javier Fuentes y Ponte.1872, los CANTARES POPULARES MURCIANOS. PALABRAS Y FRASES MURCIANAS de José Martínez Tornel, publicado en EL DIARIO DE MURCIA.1892, el VOCABULARIO MURCIANO de Alberto Sevilla Pérez, año 1.919, con 1911 palabras, el de Jerónimo Ramírez Sarriá, de 1927, que solo llegó a las 1.634 y el VOCABULARIO incluido por Vicente Medina Tomás en la edición argentina de 1929 de sus AIRES MURCIANOS. págs. 295/299
Coetáneo del de García Soriano que solo llega a las 3.551 palabras en 1932, es el muy completo VOCABULARIO PANOCHO de Pedro Lemus y Rubio, publicado en 1933.
El que firma esto se ocupó durante más de 30 años investigando para escribir la obra en dos tomos titulada ASÍ SE HABLÓ EN MURCIA, publicado el año 2.000, en la cual reuní 10.755 palabras, todas provenientes de textos impresos, con referencias para localizar su publicación, completando este trabajo dos vocabularios Castellano-Murciano y Murciano-Castellano, consultando para ello una buena parte de la bibliografía citada por el nombrado en su muy documentado trabajo,
El Sr. Navarro Avilés me conoce y sabe de mis trabajos para recuperar o, por lo menos, conservar reunido todo lo que pueda encontrar del “habla murciana” o “panocho”,como hemos convenido llamar a nuestra peculiar forma de hablar, pese a que en nuestra Provincia están reconocidas las hablas de Cartagena, del Noroeste, de Yecla, se hable en Istán (Málaga) por descendientes de moriscos que emigraron allí al ser expulsado del Valle de Ricote, así como en otros sitios fuera de nuestros límites territoriales al existir el Habla de Orihuela, en la Vega Baja del Segura, algunos lugares en Albacete, Granada y Almería que pertenecieron al primitivo Reino de Murcia y hasta en Quesa (Valencia) utilizan algunas palabras provenientes de los aragoneses, sus primeros pobladores.
Vivo en el mundo actual; me doy cuenta de la realidad presente y puedo decir que, por romanticismo, todavía prosigo con esta investigación, habiendo localizado cerca de 600 palabras más impresas en textos antiguos, que son los que merecen garantía. Pese a esto me reafirmo cuando dije en 2004 que para la juventud sería conveniente incrementar su saber con otros idiomas: francés, inglés, alemán, ruso y, dentro de algún tiempo –por aumento de población y expansión comercial- del chino y en 2005 “que no hay ningún futuro para el panocho; se perderá en el olvido”, confirmando ambos pensamientos cuando veo las variaciones que experimenta el castellano con las últimas modificaciones, la invasión de anglicismos, de términos empleados en las nuevas tecnologías y los recortes de letras en el lenguaje juvenil actual.
Es muy posible que quien haya sacado del archivo esta foto mía ignore qué es lo que reparto y también que fui colaborador emérito en ese Diario entre los años 1991 a 1994,
que no me conozca y mi trabajo escribiendo y repartiendo EL PANOCHO, año tras año, desde 1988. Creo que con esto lo aclaro todo.
Ahora, y refiriéndome al artículo citado, debo decir que comparto casi todo lo que dice su autor en el mismo, salvo cuando dice “y la confirmación de estudiosos como J. García Soriano, el único que abordó un estudio completo del dialecto murciano”.
Lamento expresar que difiero de esa expresión de “único” toda vez que el más antiguo del que tengo noticias figura inserto al final de la CARTILLA DE LA AGRICULTURA DE MORERAS Y ARTE PARA LA CRIA DE LA SEDA, págs.135/178, escrita por Don Antonio de Elgueta y Vigil, Caballero de la Orden de Santiago y Secretario del Secreto de la Inquisición de Murcia, obra que fue impresa en Madrid en 1761.
Le siguen el VOCABULARIO incluido en págs. 398/416 de MURCIA QUE SE FUE, de Javier Fuentes y Ponte.1872, los CANTARES POPULARES MURCIANOS. PALABRAS Y FRASES MURCIANAS de José Martínez Tornel, publicado en EL DIARIO DE MURCIA.1892, el VOCABULARIO MURCIANO de Alberto Sevilla Pérez, año 1.919, con 1911 palabras, el de Jerónimo Ramírez Sarriá, de 1927, que solo llegó a las 1.634 y el VOCABULARIO incluido por Vicente Medina Tomás en la edición argentina de 1929 de sus AIRES MURCIANOS. págs. 295/299
Coetáneo del de García Soriano que solo llega a las 3.551 palabras en 1932, es el muy completo VOCABULARIO PANOCHO de Pedro Lemus y Rubio, publicado en 1933.
El que firma esto se ocupó durante más de 30 años investigando para escribir la obra en dos tomos titulada ASÍ SE HABLÓ EN MURCIA, publicado el año 2.000, en la cual reuní 10.755 palabras, todas provenientes de textos impresos, con referencias para localizar su publicación, completando este trabajo dos vocabularios Castellano-Murciano y Murciano-Castellano, consultando para ello una buena parte de la bibliografía citada por el nombrado en su muy documentado trabajo,
El Sr. Navarro Avilés me conoce y sabe de mis trabajos para recuperar o, por lo menos, conservar reunido todo lo que pueda encontrar del “habla murciana” o “panocho”,como hemos convenido llamar a nuestra peculiar forma de hablar, pese a que en nuestra Provincia están reconocidas las hablas de Cartagena, del Noroeste, de Yecla, se hable en Istán (Málaga) por descendientes de moriscos que emigraron allí al ser expulsado del Valle de Ricote, así como en otros sitios fuera de nuestros límites territoriales al existir el Habla de Orihuela, en la Vega Baja del Segura, algunos lugares en Albacete, Granada y Almería que pertenecieron al primitivo Reino de Murcia y hasta en Quesa (Valencia) utilizan algunas palabras provenientes de los aragoneses, sus primeros pobladores.
Vivo en el mundo actual; me doy cuenta de la realidad presente y puedo decir que, por romanticismo, todavía prosigo con esta investigación, habiendo localizado cerca de 600 palabras más impresas en textos antiguos, que son los que merecen garantía. Pese a esto me reafirmo cuando dije en 2004 que para la juventud sería conveniente incrementar su saber con otros idiomas: francés, inglés, alemán, ruso y, dentro de algún tiempo –por aumento de población y expansión comercial- del chino y en 2005 “que no hay ningún futuro para el panocho; se perderá en el olvido”, confirmando ambos pensamientos cuando veo las variaciones que experimenta el castellano con las últimas modificaciones, la invasión de anglicismos, de términos empleados en las nuevas tecnologías y los recortes de letras en el lenguaje juvenil actual.
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