2017-02-21 LA
JUSTICIA
Cada día que pasa me
sorprenden más las noticias que se relacionan con el título. Un buen día nos
enteramos de que un caso que todavía está sin resolver - que dormirá el sueño
de los justos en cualquier archivo judicial, después de largas investigaciones
reseñadas en gran cantidad de folios, o DIN- y resulta que hace años prescribió
y ya no puede ser juzgado, con lo que se origina que el presunto está libre como el pájaro de cuenta que es.
Por otro lado nos
enteramos de diversas opiniones o discrepancias entre miembros de la
judicatura, de la lenta y exasperante –a
veces casi parada- actuación, alargando
a interminables años casos que deberían haber solucionado totalmente en breve
tiempo, de presiones e intimidaciones, de diversos relevos y destituciones de Fiscales o traslados de Jueces con lo cual
quedan detenidos y sin una pronta solución los casos que investigaban los
primeros y conocían muy bien los segundos, propiciando pasen los años hasta que
llega su prescripción y ya no se puede actuar en justicia, contra el presunto,
o investigado, el antes honorable
granuja, el cual queda libre como el viento.
Por otro lado está la
completa vulneración del Artículo 14 de la todavía vigente
Constitución, especialmente en lo relativo
“…a cualquier otra condición o
circunstancia personal o social”, cuando hay algún corrupto que se ampara en el dudoso privilegio de su ascendencia o
posición social para, asistido
por leguleyos de alta categoría, alargar hasta el infinito unos casos por lo
que deberían haber ido a realizar trabajos forzados desde el primer día y que,
gracias a esas distinciones, vuelan como los pájaros al sitio que les place.
No entiendo de leyes ni
tengo estudios superiores para entablar una polémica sobre el tema. Solo soy un
Delineante Proyectista que utiliza el sentido común al observar que nada de lo
antes expuesto entra, en su opinión, dentro de lo que estima debería ser una
justa aplicación de la Justicia, con el fin de actuar rápidamente para
solucionar problemas que, en muchos casos, no se les ve el fin nunca,
debiéndose anular la prescripción.
Y así va la cosa en este Mundo, donde por otro
lado, a muchos se les llena la boca con
una mejoría de la Justicia en sus disertaciones, de lo cual se olvidan
totalmente cuando llegan a ocupar - y a cobrar suculentamente por el mismo- el
sillón al que aspiraban, aplicando el viejo dicho de “Que mientras haya lata,
habrá embudos”
Murcia, 21 de Febrero de
2017 José María Vela
Urrea
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