2016-06-20 TELÉFONOS MÓVILES
Nunca podrán imaginarse
muchos padres del gran error que han cometido al facilitarles un teléfono móvil
a sus hijas e hijos con el fin de poder mantener un contacto permanente con
ellos al ocurrir cualquier emergencia.
Los medios de
comunicación informan de los graves riesgos
-y también los lamentables sucesos-
que ocurren por el manejo delictivo de los mismos por indeseables que
los utilizan para sus malvados fines al obrar de forma premeditada con menores
o jóvenes inocentes para hacerles caer en trampas de difícil retroceso una vez
se comunican con ellas.
Asombra ver a muchos
pequeños, y jóvenes también, que caminan como sonámbulos, hipnotizados y con la
vista fija en este artilugio, sin darse cuenta ni por donde circulan o si
pueden tropezar con alguna persona u obstáculo en su errático deambular.
Muchos padres se enteran
del desliz que han cometido, especialmente las chicas, cuando han mantenido
relaciones hasta con el envío de fotos más o menos ligeras de ropa, que les
comprometen y les hacen caer en manos de desaprensivos que solo buscan un
propósito para lograr un beneficio.
Recuerdo una escena de la
película “La naranja mecánica” donde
salía una escena de cama en la cual una “sandalia” ejercía su “oficio”
y mientras con la mano derecha movía una
cuna con un niño dentro, en la izquierda sostenía el cigarrillo que fumaba. Es muy posible que
ahora, además, y al mismo tiempo, hablase por su teléfono móvil…
Hoy una persona hacía una
operación en un Banco y, sin pensar que otras
esperaban, se ponía a hablar con
su móvil en la ventanilla del Cajero…
Todo eso y la propaganda
televisiva donde, en otra rama, se
incrementan los anuncios de alimentos para perros, collares para librarles de
insectos, unos dispositivos para evitar muerdan, bozales y abrigos, cestos para
su transporte, correas para permitir distanciarse, que hacen pensar que el mejor amigo del hombre
pueda disponer, en un porvenir no muy lejano de algún dispositivo implantado
bajo su piel que se active por una clave
emitida desde un teléfono móvil que permita su localización por su dueño para recuperarlo después de que se hubiese
extraviado.
Murcia,
20 de Junio de 2016
José María Vela Urrea
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