miércoles, 23 de noviembre de 2016

SUERTE TENGAS



2016-07-13      SUERTE TENGAS QUE EL SABER DE POCO VALE

Aunque ha llegado el tiempo de no asombrarse de nada hay cosas que, aún así, originan esa sensación cada vez que se ven.

Hoy he encontrado a una niña de unos cuatro añitos ensimismada en la música e imágenes que le ofrecían la tablet que tenía en sus manos y que ya sabía manejar como para estar sola sentada en el banco de un jardín. No había cerca ningún familiar mayor por lo cual debe suponerse la educación que recibirá aparte de la electrónica.

También, en una parada de autobús, a una chica de unos 12 años con unos auriculares colocados en los oídos, los cuales tenía conectados a un teléfono móvil, por lo que vaya a saber Dios que estaría escuchando, si música de maullidos y berridos, algún mensaje de 120 palabras o tal vez alguna proposición obscena para  pervertirla  e intentar conseguir sus favores,  eso cuando no le envíen imágenes eróticas de las que circulan por las ondas, emitidas por quienes se dedican a la captación de menores.

Ambas cosas forman parte del mundo actual donde se ha “avanzado” tanto que puede hablar con cualquiera o comprar alguna cosa con solo apretar las teclas adecuadas en alguno de los versátiles y potentes aparatos de que van provistos muchas personas,  que circulan como sonámbulos por plazas y aceras sin ver si tienen delante un árbol, una farola, u otra persona.

Para evitar algún accidente al cruzar una calzada por un paso de peatones  las autoridades han debido pintar en el suelo unos avisos de advertencia del riego que se corre al estar más pendiente del dichoso aparato que de la circulación viaria, aunque algunos todavía no los han visto.

La educación casi no se enseña en las casas al creer algunos padres que se la darán a sus hijos en las escuelas cuando, allí, lo que debe hacerse  es impartir conocimientos, y así es como salen algunos “mendrugos” ,que no saben lo que es la cortesía,  los modales, el respeto a los mayores y el trato con personas, pues ellos son unos “ceporros” que  no  han aprendido  nada aquí, comportándose como salvajes de la selva de donde nunca debían de haber salido, pues lo único que tienen son malas costumbres y vicios, aunque sepan manejar de alguno de los citados aparatos.      

           ¡Lástima  del dinero que se gasta para que algunos vayan a la escuela!

Murcia, 13 de Julio de 2016                      José María Vela

No hay comentarios: