2016-07-13 SUERTE TENGAS QUE EL SABER DE POCO VALE
Aunque ha llegado el
tiempo de no asombrarse de nada hay cosas que, aún así, originan esa sensación
cada vez que se ven.
Hoy he encontrado a una
niña de unos cuatro añitos ensimismada en la música e imágenes que le ofrecían
la tablet que tenía en sus manos y que ya sabía manejar como para estar sola
sentada en el banco de un jardín. No había cerca ningún familiar mayor por lo
cual debe suponerse la educación que recibirá aparte de la electrónica.
También, en una parada de
autobús, a una chica de unos 12 años con unos auriculares colocados en los
oídos, los cuales tenía conectados a un teléfono móvil, por lo que vaya a saber
Dios que estaría escuchando, si música de maullidos y berridos, algún mensaje
de 120 palabras o tal vez alguna proposición obscena para pervertirla
e intentar conseguir sus favores,
eso cuando no le envíen imágenes eróticas de las que circulan por las ondas,
emitidas por quienes se dedican a la captación de menores.
Ambas cosas forman parte
del mundo actual donde se ha “avanzado”
tanto que puede hablar con cualquiera o comprar alguna cosa con solo apretar
las teclas adecuadas en alguno de los versátiles y potentes aparatos de que van
provistos muchas personas, que circulan
como sonámbulos por plazas y aceras sin ver si tienen delante un árbol, una
farola, u otra persona.
Para evitar algún
accidente al cruzar una calzada por un paso de peatones las autoridades han debido pintar en el suelo
unos avisos de advertencia del riego que se corre al estar más pendiente del
dichoso aparato que de la circulación viaria, aunque algunos todavía no los han
visto.
La educación casi no se
enseña en las casas al creer algunos padres que se la darán a sus hijos en las
escuelas cuando, allí, lo que debe hacerse
es impartir conocimientos, y así es como salen algunos “mendrugos” ,que no saben lo que es la
cortesía, los modales, el respeto a los
mayores y el trato con personas, pues ellos son unos “ceporros” que no han aprendido
nada aquí, comportándose como salvajes de la selva de donde nunca debían
de haber salido, pues lo único que tienen son malas costumbres y vicios, aunque
sepan manejar de alguno de los citados aparatos.
¡Lástima del dinero que se gasta
para que algunos vayan a la escuela!
Murcia, 13 de Julio de
2016 José
María Vela
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