miércoles, 23 de noviembre de 2016

RECUERDOS



2016-08-02                       RECUERDOS

Antes de la guerra vivíamos en calle de Vinadel nº 1, junto al jardín de Santa Isabel desde el que, tras cruzar el Arco del Vizconde se llegaba al Banco de España. Hoy el jardín ha cambiado su fisonomía y tiene bajo el mismo un aparcamiento subterráneo, el Arco ha desaparecido -es Gran Vía Escultor Salzillo- y el Banco trasladó su fachada desde Levante a Poniente.

Por temor a que bombardeasen Murcia, conforme se hacía desde Baleares con Barcelona, Valencia y Cartagena, nos mudamos a casa de mis abuelos sita en la carretera a Puente Tocinos, la cual se iniciaba desde  donde, con LA AGRARIA en medio –tienda de comestibles y panadería en edificio unido a la posada de su nombre- confluía con la carretera de Alicante.

La casa de mis abuelos era de planta baja y, sobre ella, mi Padre hizo unas habitaciones y terraza desde las que vi caer, sobre unos bancales próximos a la Estación, dos bombas que no explotaron.

Dicha casa lindaba, viniendo desde la Ciudad con la fábrica de gaseosas y vivienda de su dueño D. Enrique Morenjón  de Girón, la cual era considerada como de la Ciudad y la nuestra como de Huerta, (posiblemente por tener dos higueras en su patio) teniendo por tanto cartillas de racionamiento distintas, con mayor asignación  a las de Ciudad; pasamos muchas calamidades, con mi Padre enfermo en cama desde Enero de 1937.

La noche del 28 al 29 de Marzo de 1939 no cesé de oír el tráfico de coches de los que huían hacia Alicante y el día 29 me despertó el repique de campabas de la Catedral en un día espléndido de Sol.

La Virgen de la Fuensanta salió en procesión por las calles de Murcia; las tropas nacionales entraron  después y enseguida notamos el cambio en algunos aspectos. Se colocaron unos letreros junto  a los fielatos en las entradas  a la Ciudad, de “En este Municipio está prohibida la mendicidad y la blasfemia” y otros en la población de “Ni un hogar sin lumbre y ningún español sin pan”, cosa que no era cierta, pues el dinero que teníamos no valía nada y no podíamos comprar la ración de pan de 100 gramos por persona  el día que la suministraban ni  leña o carbón; en mi casa solo habían unas monedas de 10 céntimos que tenía yo para jugar con ellas…

El nuevo Régimen colocó en el Ayuntamiento unos altavoces  por los que, cuando a alguien le parecía, difundía por los aires los  himnos del  “Cara al Sol” el de los requetés y la Marcha Real, a cuyo sonido los peatones debían de pararse firmes y con el brazo derecho extendido en alto escucharlos sin moverse, toda vez que había algunos fanáticos  que agredían a los que andaban para ir a su trabajo. En los cines cortaban la película de improviso, encendían luces y el público debía ponerse en pié y hacer lo mismo mientras sonaban los  himnos y proyectaba en pantalla la imagen del dictador, todo eso con la intención de “fomentar el espíritu nacional”. 

Fueron años terribles en que el paso del tiempo fue modificando al surgir el estraperlo, la emigración y el pluriempleo y, cuando el 20 de Noviembre de 1975, muerte del dictador,  creímos  habría un cambio comenzó un período de tiempo que no sabemos cómo ni cuándo acabará pues aquí no se pone nadie de acuerdo para nada.

El País se ha empobrecido (tenemos bastante mendigos, nacionales y africanos, unos escuchando por auriculares lo que emiten sus teléfonos y otros  inmersos en juegos telemáticos), que debía regresar a sus países pues aquí no hacen nada útil. 

Buena parte de la juventud está inmersa en las drogas, el “botellón”, los “festivales” (lejos de su domicilio y que duran varios días) y el uso del teléfono móvil conforme digo, sin progresar en los estudios, ejercer un oficio  que no tienen, aparte de que no hay mucho trabajo,y gastando un dinerito que no han ganado, no vislumbrándose ahora que esta situación vaya a cambiar para mejorar…

Murcia, 2 de Agosto de 2016, festividad de Nª Sª de los Ángeles, día del Santo de mi Madre (q.e.p.d.) y de mi hermana.

José María Vela Urrea.

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