2016-08-02 RECUERDOS
Antes de la guerra vivíamos en calle de
Vinadel nº 1, junto al jardín de Santa Isabel desde el que, tras cruzar el Arco
del Vizconde se llegaba al Banco de España. Hoy el jardín ha cambiado su
fisonomía y tiene bajo el mismo un aparcamiento subterráneo, el Arco ha
desaparecido -es Gran Vía Escultor Salzillo- y el Banco trasladó su fachada
desde Levante a Poniente.
Por temor a que bombardeasen Murcia,
conforme se hacía desde Baleares con Barcelona, Valencia y Cartagena, nos
mudamos a casa de mis abuelos sita en la carretera a Puente Tocinos, la cual se
iniciaba desde donde, con LA AGRARIA en
medio –tienda de comestibles y panadería en edificio unido a la posada de su
nombre- confluía con la carretera de Alicante.
La casa de mis abuelos era de planta
baja y, sobre ella, mi Padre hizo unas habitaciones y terraza desde las que vi
caer, sobre unos bancales próximos a la Estación, dos bombas que no explotaron.
Dicha casa lindaba, viniendo desde la
Ciudad con la fábrica de gaseosas y vivienda de su dueño D. Enrique
Morenjón de Girón, la cual era
considerada como de la Ciudad y la nuestra como de Huerta, (posiblemente por
tener dos higueras en su patio) teniendo por tanto cartillas de racionamiento
distintas, con mayor asignación a las de
Ciudad; pasamos muchas calamidades, con mi Padre enfermo en cama desde Enero de
1937.
La noche del 28 al 29 de Marzo de 1939
no cesé de oír el tráfico de coches de los que huían hacia Alicante y el día 29
me despertó el repique de campabas de la Catedral en un día espléndido de Sol.
La Virgen de la Fuensanta salió en
procesión por las calles de Murcia; las tropas nacionales entraron después y enseguida notamos el cambio en
algunos aspectos. Se colocaron unos letreros junto a los fielatos en las entradas a la Ciudad, de “En este Municipio está prohibida la mendicidad y la blasfemia” y
otros en la población de “Ni un hogar
sin lumbre y ningún español sin pan”, cosa que no era cierta, pues el
dinero que teníamos no valía nada y no podíamos comprar la ración de pan de 100
gramos por persona el día que la
suministraban ni leña o carbón; en mi
casa solo habían unas monedas de 10 céntimos que tenía yo para jugar con ellas…
El nuevo Régimen colocó en el
Ayuntamiento unos altavoces por los que,
cuando a alguien le parecía, difundía por los aires los himnos del
“Cara al Sol” el de los requetés y la Marcha Real, a cuyo sonido los
peatones debían de pararse firmes y con el brazo derecho extendido en alto
escucharlos sin moverse, toda vez que había algunos fanáticos que agredían a los que andaban para ir a su
trabajo. En los cines cortaban la película de improviso, encendían luces y el
público debía ponerse en pié y hacer lo mismo mientras sonaban los himnos y proyectaba en pantalla la imagen del
dictador, todo eso con la intención de “fomentar el espíritu nacional”.
Fueron años terribles en que el paso del
tiempo fue modificando al surgir el estraperlo, la emigración y el pluriempleo
y, cuando el 20 de Noviembre de 1975, muerte del dictador, creímos
habría un cambio comenzó un período de tiempo que no sabemos cómo ni
cuándo acabará pues aquí no se pone nadie de acuerdo para nada.
El País se ha empobrecido (tenemos
bastante mendigos, nacionales y africanos, unos escuchando por auriculares lo que
emiten sus teléfonos y otros inmersos en
juegos telemáticos), que debía regresar a sus países pues aquí no hacen nada
útil.
Buena parte de la juventud está inmersa
en las drogas, el “botellón”, los “festivales” (lejos de su domicilio y que
duran varios días) y el uso del teléfono móvil conforme digo, sin progresar en
los estudios, ejercer un oficio que no
tienen, aparte de que no hay mucho trabajo,y gastando un dinerito que no han
ganado, no vislumbrándose ahora que esta situación vaya a cambiar para mejorar…
Murcia, 2 de Agosto de 2016, festividad
de Nª Sª de los Ángeles, día del Santo de mi Madre (q.e.p.d.) y de mi hermana.
José María Vela Urrea.
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