2016-07-03 EL
TEATRO DEL MUNDO
Me asombra cuando aparecen en los medios de comunicación personajes de distintos rangos que leen papeles de efímera vigencia, donde otros -asesores o, secretarios- han escrito
cosas que ni el más iluso puede creerse las vayan a realizar, tendentes
a solucionar algunos de los males que aquejan a este Mundo, especialmente en la
escala social.
Hablan de ayudar a los
refugiados que huyen de territorios asolados por las guerras, de disminuir la pobreza, de
activar la educación de menores, de ayudar a los que la falta de trabajo les
impide realizar los pagos de la hipoteca de su vivienda, de la cual son
desahuciados, del hambre de los que carecen de los más elementales
recursos y buscan algo en los
contenedores de basura y de unos cuantos
más de los diversos males que,
actualmente (y posiblemente durante muchos años) afligen a la Humanidad, que los entendidos cifran en
millones.
En relación con los que
llegan como refugiados, procedentes de diversos y alejados países, con idiomas
distintos, otras costumbres y religiones así como –muchos- carentes de algún
oficio para ejercer aquí, donde el paro llega a cifras con seis ceros, no
encuentro una explicación lógica de cómo van a poderse integrar en nuestra
sociedad, ya que no creo sea posible les
faciliten un trabajo cuando hay colas de nuestros nacionales en las
Oficinas de Empleo y emigran los jóvenes con carreras que no pueden ejercer
aquí.
Tampoco creo que el
Gobierno vaya a cargar al Erario Público su estancia y mantenimiento dado la delicada situación financiera actual,
siendo la única solución la de acogida por entidades privadas.
Es un problema peliagudo
y de difícil solución pues por un lado está el humanitario de prestar ayuda al
necesitado, cosa que parece ser piensa realizar Europa con los que consiguen
llegar a sus costas desde países en guerra como Libia y otros asiáticos -un gran negocio de las mafias locales que
adquieren naves inflables sin importarles las víctimas y peligros de esas
arriesgadas travesías- así como otros procedentes de más alejados países que
huyen de la miseria reinante en ellos.
No es un egoísmo
nacional, pero creo que lo lógico es intentar solucionar nuestros problemas y,
después, los de los demás.
Murcia, 3 de Julio de
2016 José María Vela Urrea
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