2016-08-08 HASTA DONDE HEMOS LLEGADO
He visto por TV la información sobre unos padres que desean que su
hijo lleve el nombre de LOBO, conforme se designa a un animal salvaje y sanguinario
(al que en inglés se nombra como WOLF),
indicándolo, por si ellos lo ignoran al
sufrir el castellano la invasión indiscriminada y muchas veces inexacta del
idioma imperante en la Rubia Albión.
Concibo que, en la libertad ahora existente, haya quienes piensen en actuar
fuera de una costumbre que ha imperado aquí durante siglos tal y como la de
bautizar a sus descendientes en la iglesia más próxima con uno de los múltiples
y variados nombres del santuario católico y, por eso deseen que su hijo conste
en el Registro Civil y en los documentos oficiales con el apelativo antes
citado.
Menos mal que no han elegido por darle el nombre de algún otro animal como “orangután “ o “rinoceronte” pudiendo haber optado
también por aplicarle uno de persona,
bien en hebreo o sajón, por citar algún idioma.
Y me pregunto ¿Cómo reaccionará el tierno infante cuando ya tenga
conocimiento y uso de razón sobre el nombre que le han impuesto sus padres sin
contar con él? ¿Coincidirán sus genes
con los de ese animal?
Existe la posibilidad de que le disguste y desagrade o que lo acepte por el
solo hecho de que así destaque sobre otros que llevan nombres tan comunes como
Juan o José y verá como es tratado por otros niños al oír su nombre.
Hay un dicho que dice “cosas
veréis….” pero, como la citada no había visto otra parecida hasta ahora, y
eso que, desde hace unos cuantos años, ya se van viendo las que ni un loco
hubiese podido imaginar en sus desvaríos.
Así es, lectores míos, prepararse para ver cosas muy raras y fuera de
sentido, al igual que hubo un tiempo en que se pasó de los bailes tradicionales
de mediados del siglo veinte a los que ahora se practican y llaman como tales,
toda vez que si hemos llegado hasta lo que inicia este relato, puedo asegurar
que se llegará a otras cosas que, ni por pienso, podemos imaginar todavía en el
tiempo actual en que vivimos.
Murcia, 8 de Agosto de 2016
José María Vela Urrea
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