miércoles, 23 de noviembre de 2016

HASTA DONDE HEMOS LLEGADO



2016-08-08                   HASTA DONDE HEMOS LLEGADO

He visto por TV la información sobre unos padres que desean que su hijo  lleve el nombre de LOBO, conforme  se designa a un animal salvaje y sanguinario (al que en inglés se nombra como WOLF), indicándolo, por si  ellos lo ignoran al sufrir el castellano la invasión indiscriminada y muchas veces inexacta del idioma imperante en la Rubia Albión.

Concibo que, en la libertad ahora existente, haya quienes piensen en actuar fuera de una costumbre que ha imperado aquí durante siglos tal y como la de bautizar a sus descendientes en la iglesia más próxima con uno de los múltiples y variados nombres del santuario católico y, por eso deseen que su hijo conste en el Registro Civil y en los documentos oficiales con el apelativo antes citado.

Menos mal que no han elegido por darle el nombre de  algún otro animal como “orangután “ o  “rinoceronte” pudiendo haber optado también  por aplicarle uno de persona, bien en hebreo o sajón, por citar algún idioma. 

Y me pregunto ¿Cómo reaccionará el tierno infante cuando ya tenga conocimiento y uso de razón sobre el nombre que le han impuesto sus padres sin contar con él?   ¿Coincidirán sus genes con los de ese animal?

Existe la posibilidad de que le disguste y desagrade o que lo acepte por el solo hecho de que así destaque sobre otros que llevan nombres tan comunes como Juan o José y verá como es tratado por otros niños al oír su nombre.

Hay un dicho que dice “cosas veréis….” pero, como la citada no había visto otra parecida hasta ahora, y eso que, desde hace unos cuantos años, ya se van viendo las que ni un loco hubiese podido imaginar en sus desvaríos.

Así es, lectores míos, prepararse para ver cosas muy raras y fuera de sentido, al igual que hubo un tiempo en que se pasó de los bailes tradicionales de mediados del siglo veinte a los que ahora se practican y llaman como tales, toda vez que si hemos llegado hasta lo que inicia este relato, puedo asegurar que se llegará a otras cosas que, ni por pienso, podemos imaginar todavía en el tiempo actual en que vivimos.

Murcia, 8 de Agosto de 2016                    José María Vela Urrea 

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