2016-07-29 ADICCIONES
No me extrañan en absoluto ninguna de las cosas que observo pasan en
nuestro País tras el desorden político existente desde el 20 de Diciembre de
2015, ampliado hasta una segunda convocatoria electoral, que hace sospechar que
esto no se ha acabado y que puede que
tengamos que ir más veces a expresar nuestra opinión, la cual –parece
ser- no les importa nada a muchos en tanto sigan cobrando.
En su época escuché, en directo, las canciones de Antonio Machín en el
desaparecido Café Oriental que estuvo en la Trapería, local hace años sede de
un Banco. También presencié las actuaciones, en el Teatro Romea, de Manolo
Caracol con su inolvidable “Niña de fuego” v
a Valderrama que llenaba el escenario cuando cantaba pese a no ser muy
alto. Son cosas, estas, que pertenecen a un pasado ido hace muchos años y que no
volverán, debido a los cambios que suceden por la evolución de los tiempos,
cuando España ha llegado a estar bastante lejos de la posición que ocupa
Finlandia por el desarrollo de los alumnos que pueblan sus aulas.
He sido colaborador emérito en tres rotativos murcianos, casi siempre a
página entera: LA OPINION, NUEVA MURCIA
y LA RAZON (ambos desaparecidos), así como LA VERDAD y el también desaparecido LINEA, razón por la
cual tengo algo desarrollado el sentido de observación que me permite darme cuenta de algunas cosas para
escribir después.
Únase a las de drogas las que últimamente han llamado mi atención; una
noticia televisiva en el Retiro, de Madrid, de una gran cantidad de jóvenes
inmersos en practicar el último juego telemático en sus teléfonos
portátiles, dejando a un lado sus conversaciones
y transmisiones de ciertas índoles, siendo lo grave del caso que no estudian
algo útil o aprenden un oficio, junto a las masivas asistencias a “festivales”
alejados de su domicilio, que duran algunos días, para completar el gasto de un
dinerito “que no han ganado”, por lo cual no se vislumbra sea el relevo que
precisa España para dentro de poco tiempo Aunque lo último que me faltaba por
ver ha sido a un mendigo, en su puesto de pedir en una acera, machacando con los
dedos su teléfono portátil…
Murcia, 29 de Julio de 2016 José María Vela Urrea
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