jueves, 3 de marzo de 2016

la degradacion del pais

2016-02-07 LA DEGRADACION DEL PAÍS Voy a exponer un comparativo entre cómo se vivía y actuaba hace unos años y en la época actual, al intentar razonar la degradación que ha experimentado España desde aquel tiempo hasta ahora, refiriéndome a costumbres de los años anteriores a la guerra civil. En aquellos años - entre 1933-1936, por citar unos- en esta Ciudad de Murcia cuya población no llegaba a los 70.000 habitantes, por el lado Norte era Huerta desde el solar de Capuchinas (donde hoy está la Delegación de Hacienda) y el Arco de la Aurora y por el lado Este finalizaba en la confluencia de los caminos a Monteagudo y a Puente Tocinos, viviendo de una forma que creo ha desaparecido totalmente. Entonces casi no había automóviles y, cuando pasaba alguno por una calle, la gente se asomaba a los balcones para verlos; lo que circulaban eran galeras , cabriolets y mirlodrs para transportar personas, pues las mercancías iban en carros tirados por un burro o en otros largos y fuertes de cuatro ruedas tirados por dos caballos, muchos de un tal Baena que tenía su cochera en la calle de San Marcos, próxima a la Estación del Carmen, pues la del ferrocarril del Estado hasta Caravaca, la de Murcia-Zaraiche, estaba en plena Huerta, junto a la Prisión Provincial. Los niños íbamos a la escuela donde aprendíamos a leer. y a escribir con un pizarrín sobre un trozo enmarcado de pizarra negra, hacíamos palotes en unos cuadernos o letras redondilla e inglesa con plumas especiales. Se cantaba la tabla de multiplicar… y la educación se impartía en casa por padres o abuelos explicando el respeto, tratamiento y cortesía que debía emplearse con cualquier persona tal y como ceder el paso en una acera a las personas mayores y tratar a todo el mundo adecuadamente, Las familias estaban muy unidas y se visitaban frecuentemente. Las cartas se escribían a mano, respondiendo a todas. Casi no había aparatos de radio, se iba a los cines para ver películas en blanco y negro y las Fiestas se celebraban como debe de ser, para gozar de ellas… Era otra forma de vida. Hoy Murcia ha crecido de forma desordenada, destrozando la Huerta y el sistema de regadío que construyeron los árabes para crear aquí un vergel. La población ha aumentado hasta llegar a ser la 7ª de España. Hay tan gran circulación de vehículos que ha precisado instalar semáforos. Ha vuelto el tranvía (cuesta unos 800.000 Euros mensuales al Ayuntamiento) cuando el primero era movido por caballos, después por vapor y finalizó eléctrico en el primer cuarto del siglo pasado, cuando desapareció. Muchos jóvenes circulan hoy por las calles sin ver a nadie, inmersos en el teléfono móvil que tiene en sus manos. La cortesía de ceder el paso en una acera es cosa desconocida para muchos, y bastante menos el dar las gracias cuando lo haga otro por ellas; aunque hay automóviles de cortesía, cedidos por marcas o talleres.. Se escribe poco y se llama de vez en cuando por teléfono; muchas familias tienen un desarraigo tan grande que no se felicitan ni en Navidad o en un onomástico. Hay universitarios hasta con faltas de ortografía. El ordenador y la informática así como otros medios de comunicación de nombres extranjeros son los que privan al igual que la introducción en el castellano de palabras sajonas , hasta que llegue el día en que lo desplacen limitándolo al Quijote y algún clásico , como ha pasado con los pasodobles que alegraban las fiestas, sustituidas por “festivales” donde se contorsionan o emiten “berridos” en mal inglés algunas estrellas fugaces que encantan y dominan a buena parte de la juventud. Y viene todo esto a cuento -en lo relativo a la correspondencia- a que recibí una carta circular de IBERDROLA, S.A. en la que, sin figurar datos, ofrecía unas tarifas para elegir. El 5 de Enero entregue en la Oficina de Murcia un escrito a la atención del Delegado Comercial pidiendo me informasen para poder obrar con conocimiento de causa, y esta es la hora en que sigo pendiente de recibir su respuesta. Por lo visto, al ser de distintas generaciones, tenemos educación diferente. Murcia, 7 de Febrero de 2016 José María Vela Urrea

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