domingo, 3 de mayo de 2015

RECUERDOS Y EVOLUCION

RECUERDOS Y EVOLUCION

Nací en Murcia  el domingo 12 de Junio de 1927; voy, por tanto, camino de los 88 años.
Aprendí a leer con la Cartilla, el RAYAS y el CATON, siendo mis primeras lecturas las fábulas de Samaniego e Iriarte y, después CORAZON, de Edmundo de Amicis y el QUIJOTE del inmortal Cervantes; el aprendizaje de la escritura lo hice con el pizarrín sobre  una pieza de esa piedra; después con lápiz o pluma de corona en cuadernos en blanco, llenado otros de palotes, caligrafía española e inglesa con plumas de distintos calibres de redondilla y  de hacha, estudiando los grados 1º, 2º y 3º de la enciclopedia cíclico pedagógica de Dalmau Carles. Aprendí dibujo lineal por mi cuenta con unas escuadras, un doble decímetro y una caja de compases suizos KERN que me regaló un tío mío.

Sufrí las calamidades de la guerra y la postguerra, pues al morir mi Padre en Noviembre de 1939, después de largas enfermedad en cama desde Enero de 1937, tuve que abandonar la escuela, cuando mi pensamiento era haber sido Ingeniero Industrial, y ponerme a trabajar en lo que salía como aprendiz en talleres de bicicletas o automóviles.
Trabajé en el Arsenal civil de Cartagena y coloqué la empaquetadura al timón del destructor ESCAÑO, en dique seco, pues en aquella estrechura no cabía un hombre. En su Escuela Técnica inicié dibujar piezas mecánicas con un doble decímetro y un lápiz.

Vuelto a Murcia, años después,  mis conocimientos de permitieron poner en marcha el Primer Servicio SEAT que, en esta zona, atendía a las provincias de Murcia, Alicante, Albacete y Almería, trabajando por el pluriempleo de la época , durante años, con Aparejadores, Peritos Industriales y Electricistas, Topógrafos, Ingenieros y Arquitectos, habiendo aprendido lo poco que sé, hasta colaborar en Prensa con artículos a página entera, al mirar por encima del hombro de quien sabía más y leyendo mucho de todos los temas, habiendo ampliado mis conocimientos al viajar por toda la Península y parte de Europa..

En mi oficio de Delineante Proyectista han pasado a la historia diversas cosas desde dibujar con lápiz o tiralíneas, sustituido por el rotring, y después por programas informáticos de ordenador y máquina de dibujar, haciéndolo antes sobre papel tela y después sobre vegetal o milimetrado, copiando en papel ferroprusiato (trazo blanco sobre fondo azul), o con ozalid de trazo marrón sobre fondo blanco tras haber expuesto al Sol el dibujo en vegetal sobre algún papeles sensible bajo un cristal y  revelarlo con  
con vapor de amoniaco; ahora se hacen en  una máquina . Entonces la medición de terrenos se hacía con cinta métrica, midiendo triángulos y tomando unas dimensiones en los mismos para su posterior dibujo, o  con taquímetro y miras, cuyas anotaciones se calculaban después; hoy los modernos tacómetros incorporan programas que realizan ese cálculo. 

Puede verse que todo evoluciona, pues el progreso mejora la realización de toda clase de labores, extrañándome mucho que, con las facilidades y adelantos que existen hoy, haya una parte de la juventud que no se preocupe de aprender e ilustrarse lo más posible
para labrarse un porvenir basado en el conocimiento y en el trabajo.

Actualmente no creo se practique mucho la escritura escrita con pluma, pues se hace por medio del ordenador o del bolígrafo en la poca correspondencia que se realiza. Muchos
jóvenes tiene problemas psicológicos, pues los hay de los que se sientan a comer con gafas de sol; otros, inmersos en ese lenguaje particular del “rollo”  o en un inglés muy sui generis, desconocen bastante nuestro idioma al practicar ese “slang” con fondo de ruidos al que llaman música. Dificultades aparte, hay quienes dicen preparan unas oposiciones y viven a costa de sus familiares hasta edades en que debían tener resuelto su futuro, sin pensar en qué será de ellos cuando desaparezcan quienes les mantienen.

De trabajar hay quienes se aplican al dicho de “El trabajo es sagrado; no lo toques” y pasan lo más alejados posibles del mismo, aunque les guste practicar el botellón o asistir a discotecas y lugares de esparcimiento en cuanto pueden, casi siempre con un dinero que no han ganado, provistos de un teléfono móvil que facilita su contactos con muchos de su misma especie.

No creo que “eso” sea progreso, más bien es una decadencia que nos conduce  a un estado de cosas del que, lamentablemente, no se vislumbra su cese o mejoría.

Murcia, 20 de Febrero de 2015         José María Vela Urrea           


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