lunes, 29 de septiembre de 2014

CONSEJOS ALIMENTARIOS


Cuando esta mañana he utilizado algunos de los productos que forman parte de mi desayuno he tenido la curiosidad de mirar sus envases y, al comenzar la lectura de una letras muy pequeñas, para algunas de las cuales he utilizado una lupa, he podido comprobar la cantidad de información que facilitan lo que compramos en los supermercados como los tetra pak o envases de cartón que hace tiempo suplieron al mas pesado y frágil vidrio, conteniendo alimentos  tales como yogurt, leche y zumos.

En el primero de los citados, que algunas veces tiene la densidad de una horchata -según marcas- figura una analista de ingredientes, información nutricional con porcentajes de valor energético, grasa, hidratos, fibra alimentaria, proteínas y sal, ignorando, según marcas, quien lo ha fabricado pues solo figura el distribuidor, domiciliado en un sitio donde creo hay pocas vacas.

Pasando al segundo, la leche, una Universidad facilita la dosis diaria recomendada, desde 0 a 1600 mg. de  las cualidades de unos productos tales como el calcio, el fósforo, las vitaminas A - D - E y el ácido fólico, informando  en otro lado de los 4 del envase de las cantidades de los mismos en un vaso de 250 ml.; también de lo fácil que es reciclar estos envases para diferentes usos y además  de que el contenido es leche enriquecida con calcio 100% natural procedente de la leche (es decir, que lleva más leche todavía).

 Y si se molesta en leer la literatura de otro de zumos, se encuentra uno que tiene vitaminas A+C+E, de valor energético reducido al agitar antes de servir, conservarlo en lugar fresco y seco, en el frigorífico una vez abierto y consumirlo antes de 4 días, junto a otro rótulo que informa de los ingredientes en un concentrado al 50%, lo cual entiendo que la mitad es agua, que es lo más barato.

Al pasar a un producto más sólido, las magdalenas, la información nutricional es también bastante extensa, desglosada en Grasas, Hidratos de carbono y proteínas, en palabras que la mayoría de los consumidores, desconocedores de la  Química que nunca llegamos a estudiar, ignoramos en qué consisten.

He tenido la curiosidad de explorar estos productos para evitar la pérdida de tiempo que supone su lectura e informar brevemente a algunos de quienes se dignen leerme de lo que muchos no leemos ya que, además, como el que suscribe, no tenemos ni pajolera idea -en nuestra ignorancia- de los que son cada uno de sus componentes, supongo que
insertos por imperativo legal, para informarnos de cómo nos mantenemos vivos.

En “La verbena de la Paloma” dijo D. Hilarión (que era boticario en la época en que se usaba el mortero para hacer fórmulas magistrales) “Hoy las ciencias adelantan, que es una barbaridad” y, años después, esto sigue siendo una realidad. En la generación de 1927, a la que pertenezco, los productos alimenticios solo llevaban rótulos del producto y de su fabricante: conservas de pescado del Norte, vinos de Rioja y Jerez, leche condensada de Cataluña, aceite de Andalucía, naranjas de Valencia y Murcia, nos tocó vivir la guerra, hambre, privaciones, trabajar mucho y no creo sobrepasó 1,75 m. de altura. Hoy, por esos adelantos y el deporte que se practica, se ha llegado a alturas superiores y a obtener el Campeonato del Mundo de badminton...


Murcia, 1 de Septiembre de 2014-09-01        José María Vela Urrea

No hay comentarios: