jueves, 5 de junio de 2014

DESAPARICIONES, APARICIONES Y CAMBIOS


Creo que antes de que el ruso Zircoyin inventase el tubo de rayos catódicos, que dio paso a la televisión, el escritor norteamericano Ray Cumming escribió su novela
“Tarrano el Conquistador”, difundida en España por la colección “Novelas y Cuentos”
describiendo la vida en otro planeta, donde un dictador estaba el corriente de todo lo que pasaba visionando unos paneles con imágenes, dando las órdenes por medio de unos aparatos que llevaba colgando de su cinturón, los hoy teléfono móviles, los cuales unidos a diversos medios actuales, como los “tablets”, harán desaparezcan los libros, los periódicos y publicaciones, relegando al olvido el invento de Guttemberg:la imprenta.

La Humanidad también ha evolucionado, desde las piedras que se lanzaban entre peleas tribales, primero a mano, después con hondas y luego con catapultas, hasta el fusil de asalto Kalasnikoff y los misiles atómicos, lo cual estimo justifica el anterior título que, a su vez , es una subdivisión de otra palabra: evolución.

Durante mi vida (voy a cumplir 87 años) puedo contar muchas cosas que  he visto y han desaparecido, comenzando por el bienestar que había en mi casa, antes de la guerra civil española y  las calamidades que pasamos durante años, hasta llegar a nuestros días.

Por ejemplo, antes de 1936, la mayoría de los niños acudíamos a besar la mano de un sacerdote, venerablemente vestidos de negro y con su traje tradicional y existía la cortesía de ceder el paso en las aceras a las personas impedidas o de avanzada edad.

Lo primero desapareció cuando se uniformaron con el “clergy man” y lo segundo ya no se estila, entre otras cosas al no pensar la gente,  que actúa de forma tal cuando se paran a charlas en medio de la puerta de un Hospital, o de la acera, obstruyendo el paso, o cuando se agolpan ante un ascensor queriendo entrar antes que salgan sus ocupantes.

Desapareció el oro de España al utilizarlo para pagar la compra de  material de guerra, que después no sirvió para nada; a mediados de ésta despareció la comida y apareció el hambre que se prolongó durante bastante tiempo, mitigada por el estraperlo.

Por expansión territorial, al crecer grandemente la Ciudad de Murcia, desapareció una gran extensión de su feraz Huerta, creada por los árabes al construir un sistema de acequias para regadío que ha sido destruido en su mayoría, aparte de que por el río Segura ya no discurren los caudales que tuvo antaño, y a que tampoco se producen unas perjudiciales riadas.

Desapareció el ejercicio del “oficio más viejo del Mundo” realizado en casas públicas, al independizarse las “trabajadoras”, que hasta se anuncian en la Prensa en la sección de “Contactos” , así como otros, tales como ”colillero” y reparador ambulante de paraguas.

También ha desaparecido la corrección en la escritura no siendo  raro encontrar hasta universitarios con faltas de ortografía y de léxico con ese “slang” del “rollo”

Han aparecido, en cambio, la adicción a las drogas y a emborracharse, la gandulería, motivada muchas veces por no encontrar un empleo donde se trabaje poco y se cobre mucho, olvidando que, antiguamente, el trabajador cobraba en sal (de ahí proviene el término “salario”, equivalente a jornal), prefiriendo vivir a costa de sus antecesores, sin pensar qué será de ellos cuando éstos falten.

Otra nueva aparición ha sido la unión de personas, sin mediar ningún vínculo, legal o religioso para formalizarlo, propiciando la separación cuando a algunos de ellos les interesa, dando motivo para ejercer la llamada “violencia de sexo”  desapareciendo alguno de ellos.

También, por la actual mala situación, originada por el paro obrero, han aparecido los
desahucios por falta de pago al carecer, por el motivo citado, del dinero necesario para el pago de las obligaciones contraídas.

La corrupción ha sido otra de las cosas que se ha extendido grandemente al aparecer la ambición y desaparecer la decencia y la honradez, cosa que estimo ha propiciado la actual situación de crisis pues, si el agua se evapora por el calor del Sol, no he hallado
un motivo que haga se “evapore” el dinero que, al fin y al cabo, es un papel impreso.

De eso, si quisieran, creo que podrían informar los Bancos, comercios que han cerrado sus cuentas al céntimo cuando se escribía a mano, y se sumaban personalmente
largas columnas de números en grandes libros de contabilidad, ya que al implantarse la informática ha facilitado su trabajo toda vez que se hacen transferencias y también  se paga por medio de tarjetas de crédito, hoy de plástico y, en remotos tiempos, con unos cilindros de barro que llevaron los mercaderes árabes al cruzar desiertos infestados de malhechores que los asaltaban pensando desvalijarlos de sus caudales.

Los Bancos creo que deben tener datos suficientes para exponer los medios y formas que han empleado determinadas personas, muchas veces políticos, para “hacer desaparecer” lo que han conseguido por cualquier medio, enviándolo a distantes paraísos fiscales donde esperan poderlos disfrutar si llega la ocasión aunque, algunas veces, las revoluciones hagan ir al cementerio a los titulares de esas cuentas, hechas
sin importarles que arruinaban una Nación.

La aparición del cambio climático, iniciado con el deshielo de los casquetes polares
que aumentaran el nivel de los mares, su desalinización e inutilizarán algunos puertos.

Otro cambio es la contaminación atmosférica que hará inhabitables algunas ciudades, afectando a la salud de muchas personas con la aparición de nuevas enfermedades.

Esos son algunos de los hechos que se incardinan bajo las palabras del principio, los cuales he venido observando se han producido durante largos años.



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