Cada día que pasa
me maravillan más las noticias que
dan los astrofísicos al penetrar más en las profundidades del Universo.
Desde Galileo se ha
mirado cada vez más al espacio que nos rodea, aumentando las posibilidades de
llegar más lejos, mucho más lejos, con el alcance de los mas modernos y potentes telescopios que
alargan la vista humana hasta millones de kilómetros de su observatorio.
Antes, sin medios
ópticos o electrónicos a su alcance, las observaciones de la bóveda celeste
hechas por civilizaciones como los mayas, los aztecas y alguna otra más habían
realizado mediciones planetarias que hoy asombran pos su exactitud matemática,
solo con mirar al Cielo desde distintos puntos de vista.
Van pasando a la
historia los viejos telescopios de cada vez mayor espejo y ópticas más
avanzadas al ser sustituidos por los modernos radiotelescopios u otros avances
de la tecnología que permiten que cada vez nos alejemos, para aumentar
conocimientos, desde nuestro observatorio en este diminuto planeta.
Se ha llegado hasta
medir las ondas del big-bang y profundizar en ellas hasta hacerle alejar más de
nosotros, cada vez unos cuantos millones de años luz hacia atrás, siendo
posible que todavía no se haya llegado al principio del final o línea límite
desde donde se supone arrancó este, hasta ahora, infinito universo donde nos
hallamos.
Soy un lego en la
materia, al que siempre le ha apasionado el firmamento que nos rodea y el más
lejano, que no he podido ver, siendo ello la razón, al considerar mi ignorancia,
que diga algún disparate al escribir sobre un tema tan especializado y técnico
como éste.
Ello, no obstante,
permite expresar algún razonamiento, aunque sea del tema más simple sobre el
que se pueda hablar siendo, entre otros, el siguiente:
Ignoro la cantidad
de galaxias y mundos que las forman, aunque supongo sean miles de millones los existentes,
más o menos grandes y dentro de unos sistemas, llamémoslos “planetarios”, en
los que pueda existir alguna clase de vida, del tipo que sea, y aquí, precisamente
aquí, es donde surge mi pregunta:
¿Como es que nadie,
algún elemento de cualquier mundo, al igual que desde la Tierra se han visionado,
situado y localizados muchos, no ha advertido que aquí existe alguna clase de
vida y, si disponía de medios, no ha procurado ponerse en contacto de la forma
que se le ocurriese? ¿Es que entre tantísimos millones de planetas no existe la
posibilidad de que haya alguno, poblado con seres inteligentes que haya
estudiado la posibilidad de contactar
con nuestra humilde Tierra para dar señales de su existencia?
Eso sería, al igual
que si lo hiciésemos nosotros, supongo, un gran paso para la Humanidad al pensar en
la posibilidad de comunicarnos con algún sitio del Cosmos.
Murcia 3 de Abril
de 2014 José
María Vela Urrea
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