viernes, 9 de mayo de 2014

UNIVERSO

                         
Cada día que pasa me maravillan más las noticias que dan los astrofísicos al penetrar más en las profundidades del Universo.

Desde Galileo se ha mirado cada vez más al espacio que nos rodea, aumentando las posibilidades de llegar más lejos, mucho más lejos, con el alcance de  los mas modernos y potentes telescopios que alargan la vista humana hasta millones de kilómetros de su observatorio.

Antes, sin medios ópticos o electrónicos a su alcance, las observaciones de la bóveda celeste hechas por civilizaciones como los mayas, los aztecas y alguna otra más habían realizado mediciones planetarias que hoy asombran pos su exactitud matemática, solo con mirar al Cielo desde distintos puntos de vista.

Van pasando a la historia los viejos telescopios de cada vez mayor espejo y ópticas más avanzadas al ser sustituidos por los modernos radiotelescopios u otros avances de la tecnología que permiten que cada vez nos alejemos, para aumentar conocimientos, desde nuestro observatorio en este diminuto planeta.

Se ha llegado hasta medir las ondas del big-bang y profundizar en ellas hasta hacerle alejar más de nosotros, cada vez unos cuantos millones de años luz hacia atrás, siendo posible que todavía no se haya llegado al principio del final o línea límite desde donde se supone arrancó este, hasta ahora, infinito universo donde nos hallamos.

Soy un lego en la materia, al que siempre le ha apasionado el firmamento que nos rodea y el más lejano, que no he podido ver, siendo ello la razón, al considerar mi ignorancia, que diga algún disparate al escribir sobre un tema tan especializado y técnico como éste.

Ello, no obstante, permite expresar algún razonamiento, aunque sea del tema más simple sobre el que se pueda hablar siendo, entre otros, el siguiente:

Ignoro la cantidad de galaxias y mundos que las forman, aunque supongo sean miles de millones los existentes, más o menos grandes y dentro de unos sistemas, llamémoslos “planetarios”, en los que pueda existir alguna clase de vida, del tipo que sea, y aquí, precisamente aquí, es donde surge  mi pregunta:

¿Como es que nadie, algún elemento de cualquier mundo, al igual que desde la Tierra se han visionado, situado y localizados muchos, no ha advertido que aquí existe alguna clase de vida y, si disponía de medios, no ha procurado ponerse en contacto de la forma que se le ocurriese? ¿Es que entre tantísimos millones de planetas no existe la posibilidad de que haya alguno, poblado con seres inteligentes que haya estudiado la posibilidad de contactar  con nuestra humilde Tierra para dar señales de su existencia?

Eso sería, al igual que si lo hiciésemos nosotros, supongo, un gran paso para la Humanidad al pensar en la posibilidad de comunicarnos con algún sitio del Cosmos.
Murcia 3 de Abril de 2014                              José María Vela Urrea



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