viernes, 4 de abril de 2014

2014-03-19 POLÍTICA ABSURDA


Cada día que pasa me convenzo más de que sobran políticos en todo el Mundo, es decir, los de esa clase de gente que, en campañas electorales, siempre nos dice que van a hacer lo mejor para nosotros (y también para estar mejor ellos, aunque eso lo callan), que resolverán con el máximo interés todos los problemas que nos afligen y, hasta prometen que lloverá cuando nos agosta la sequía.

Según opino, a la inmensa mayoría de ellos, por no decir a todos, lo único que de verdad les preocupa es su mejor bienestar, situarse en cargos donde perciban mayores emolumentos, de las fuentes que sean y, si pueden situarse en más de un cargo, bien remunerados por supuesto y de larga duración, mucho mejor todavía, siendo el summum conseguir lo que se llama una principesca remuneración vitalicia, y si eso va unido a unas cuantas cuentas numeradas en lejanos paraísos, mejor todavía.

Y ahora me voy a referir del suceso que me ha hecho escribir todo lo anterior.

El Condado de Treviño es un enclave dentro de la provincia de Álava pero que, autonómicamente pertenece a la Comunidad de Castilla  y León, según tengo entendido.
Y es donde ha sucedido el caso que han difundido los medios de comunicación que demuestra, una vez más, la no utilización del sentido común por parte de muchos de los que pertenecen a esa casta y se han olvidado de todo lo que prometieron.

Una niña, residente en ese territorio, en Puebla de Montanar,  no recibió la asistencia necesaria, fuera de límites impuestos por absurdas políticas, cuando para enviar una ambulancia para ser trasladada a un centro hospitalario donde recibir los necesarios auxilios, algunos empezaron a discutir si correspondía enviarla  a una Comunidad o a otra; no aclarándose, ya que mientras unos decían que según reglamentos era obligación de una, otros decían que era de la otra y que debían pedirla a Miranda de Duero,
No hicieron nada, al no emplear el sentido común y la humanidad, y la niña falleció entre reglamentaciones o acuerdos hechos por políticos que, por lo visto, nunca emplearon el sentido común y la lógica, ya que lo más razonable en un caso urgente de prestación de auxilio era ser atendida por el puesto de auxilio más próximo, sin hacer distingos entre Comunidades, ya que si lo hacía la más próxima sin corresponderle reglamentariamente, con pasarle un cargo a la otra por el servicio prestado el asunto quedaba totalmente zanjado y Ana hubiese tenido la posibilidad de ser asistida en vez de morir. Hasta hay quien estimó, en su afán reivindicativo, que si este enclave hubiera sido entregado al País Vasco no habría pasado nada.

Este y casos similares es lo que hace pensar en lo absurda que es la actuación de muchos políticos en casos que, carentes de sentido común y de estudiar las cosas hasta las últimas posibilidades que pueden surgir, dejan muchas cosas reglamentariamente
incompletas y sin razón de ser. Después, con nombrar una Comisión para que estudie el caso, dan paso a otros de su misma casta para que intervengan con más o menor éxito. Y hasta la próxima.


Murcia, 19 de Marzo de 2014             José María Vela Urrea                                    

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