Cada día que pasa
me convenzo más de que sobran políticos en todo el Mundo, es decir, los de esa
clase de gente que, en campañas electorales, siempre nos dice que van a hacer
lo mejor para nosotros (y también para estar mejor ellos, aunque eso lo callan),
que resolverán con el máximo interés todos los problemas que nos afligen y,
hasta prometen que lloverá cuando nos agosta la sequía.
Según opino, a la
inmensa mayoría de ellos, por no decir a todos, lo único que de verdad les
preocupa es su mejor bienestar, situarse en cargos donde perciban mayores
emolumentos, de las fuentes que sean y, si pueden situarse en más de un cargo,
bien remunerados por supuesto y de larga duración, mucho mejor todavía, siendo
el summum conseguir lo que se llama una principesca remuneración vitalicia, y
si eso va unido a unas cuantas cuentas numeradas en lejanos paraísos, mejor
todavía.
Y ahora me voy a
referir del suceso que me ha hecho escribir todo lo anterior.
El Condado de
Treviño es un enclave dentro de la provincia de Álava pero que, autonómicamente
pertenece a la Comunidad
de Castilla y León, según tengo
entendido.
Y es donde ha
sucedido el caso que han difundido los medios de comunicación que demuestra,
una vez más, la no utilización del sentido común por parte de muchos de los que
pertenecen a esa casta y se han olvidado de todo lo que prometieron.
Una niña, residente
en ese territorio, en Puebla de Montanar, no recibió la asistencia necesaria, fuera de
límites impuestos por absurdas políticas, cuando para enviar una ambulancia
para ser trasladada a un centro hospitalario donde recibir los necesarios
auxilios, algunos empezaron a discutir si correspondía enviarla a una Comunidad o a otra; no aclarándose, ya
que mientras unos decían que según reglamentos era obligación de una, otros
decían que era de la otra y que debían pedirla a Miranda de Duero,
No hicieron nada,
al no emplear el sentido común y la humanidad, y la niña falleció entre
reglamentaciones o acuerdos hechos por políticos que, por lo visto, nunca
emplearon el sentido común y la lógica, ya que lo más razonable en un caso
urgente de prestación de auxilio era ser atendida por el puesto de auxilio más
próximo, sin hacer distingos entre Comunidades, ya que si lo hacía la más
próxima sin corresponderle reglamentariamente, con pasarle un cargo a la otra
por el servicio prestado el asunto quedaba totalmente zanjado y Ana hubiese
tenido la posibilidad de ser asistida en vez de morir. Hasta hay quien estimó,
en su afán reivindicativo, que si este enclave hubiera sido entregado al País
Vasco no habría pasado nada.
Este y casos
similares es lo que hace pensar en lo absurda que es la actuación de muchos
políticos en casos que, carentes de sentido común y de estudiar las cosas hasta
las últimas posibilidades que pueden surgir, dejan muchas cosas
reglamentariamente
incompletas y sin
razón de ser. Después, con nombrar una Comisión para que estudie el caso, dan
paso a otros de su misma casta para que intervengan con más o menor éxito. Y
hasta la próxima.
Murcia, 19 de Marzo
de 2014 José María Vela Urrea
No hay comentarios:
Publicar un comentario