Con fecha 19 de
Julio pasado escribí NO HAY DERECHO, donde comentaba algunas cosas
incomprensibles que vulneran, totalmente, la igualdad que pregona el Artículo
14 de la actual Constitución pues, por ignorados medios que tenemos el común de
los mortales, han sucedido cosas, que todavía prevalecen, que no debían haber acaecido.
Exponía al
principio lo que cobra en un día cierto personaje residente en Washington,
comparándolo con lo
que percibe, en tres meses, cualquier trabajador español (de los afortunados
que todavía tienen empleo). Un verdadero disparate.
Después me refería
a lo que COBRAN otros, dependientes del Estado, unos con emolumentos
desconocidos, sin fiscalizar en muchos casos, algunos puestos por ellos mismos, los elevados “blindajes”, las pagas vitalicias, el gozo de coches
oficiales y de escoltas, alguna numerosa, viajes en ferrocarril y avión, a los
que solo les falta llevar detrás alguien que les haga aire con un abanico
gigante como a los faraones.
En algunas grandes
empresas particulares, hay también unos cuantos que gozan de estos privilegios,
lo cual es discutible, pero pueden hacerlo pues sus caudales no son los del
Pueblo, como los anteriores, aunque le cobren a éste por diversos servicios.
Extraña mucho que sean
los Gobiernos los que fijen las leyes para cobro de salarios, tributación y
cálculo de pensiones para el Pueblo trabajador y ellos, por desconocidos
procedimientos de desigualdad, se consideren distintos y de una clase superior,
sin darse cuenta -por que no quieren- de que esas situaciones han sido las que
a lo largo de la historia han motivado revoluciones, sublevaciones, cortes de
cabezas, ejecuciones y otras cosas con las que el Pueblo quería suprimir
diferencias injustificadas.
Engañan al Pueblo los
políticos que, en campañas electorales presentan unos programas tendentes a que
desaparezcan esas diferencias y, al estar en Poder, borran de su memoria
totalmente todo lo
dicho. Casi todos olvidan que decían eran
servidores del Pueblo y se asignan después elevadas cantidades a su costa.
Un servidor no puede fijar su salario; debe estar estatuido de antemano al igual que, al llegar a la edad reglamentada,
la suma para percibir pensión. Tampoco puede cobrar más cantidades principescas
por otro lado.
Si un hombre/una mujer, un voto,
una persona un SOLO puesto de trabajo y un SOLO cobro, sin empleos de Consejero
o cualquier otro cargo bien retribuido, bien sea en el Estado o en la Empresa privada.
Deben tener los mismos derechos que cualquier trabajador, con arreglo a lo
cotizado y al tiempo reglamentado.
Lo demás distinto a
lo anterior es ENGAÑAR Y ROBAR al Pueblo y debe penalizarse
grandemente. Y
terminaba “este País no puede afrontar los problemas que tiene, con aumento del
desempleo, la pobreza y la emigración de jóvenes para buscar en otros horizontes un porvenir
que aquí no se vislumbra por ningún lado. Mientras no se haga lo que, por lo
visto, ni el Gobierno ni la oposición están dispuestos a realizar, al tiempo
que se actúa con rapidez y firmeza contra los cargos defraudadores, la
eliminación del 75% de funcionarios y
políticos sobrantes y también subvenciones improcedentes no habrá ninguna
solución y España se irá hundiendo cada vez más en la miseria y en la deuda,
sobrepasando a otras naciones.”
Murcia, 2 de Agosto
de 2012 José María
Vela Urrea