lunes, 5 de septiembre de 2011

ACTOS PROTOCOLARIOS


Cuando hace algún tiempo se suscitó la cuestión de reducir y suprimir cantidad de coches oficiales debido a que la situación económica del País no se encontraba en la mejor situación para hacer frente a tales despilfarros, tanto a nivel del Estado como de las Autonomías, se levantó una enorme polvareda y supimos algo de la cantidad de vehículos y de personas con o sin cargo que disfrutaban de ellos. Ignoro si se habrá reducido el parque de vehículos públicos y, si se ha hecho algo, cual habrá sido
el destino de muchos coches de alta gama y donde habrán colocado a tanto conductor y personal de mantenimiento de los mismos que sobraría.

No se ha movido ningún revuelo parecido, que yo sepa, sobre la cantidad de actos protocolarios que se celebran y que, en mi modesta opinión, solo sirven para generar un gasto (vehículos, conductores, escoltas, preparación de salón para celebrarlos, etc. en el caso de ser bajo cubierto), o de algunos elementos (sombrajes, banderas, etc.) para el caso al aire libre.

El ejemplo más reciente, mostrado por las cámaras de TV-1, ha sido la inauguración del año judicial. Salón lleno de muy respetables personajes, lectura de discursos y a S.M. el Rey declarando abierto el mismo. Y me pregunto ¿Cuánto habrá costado esto al País?

Igual pasa cuando cualquier Ministro o miembro del Ejecutivo pone en marcha una obra o un Centro de lo que sea; también cuando un Consejero Autonómico se desplaza para, pongamos por caso, inaugurar obras de rectificación de una curva en el camino que conduce a un alejado villorrio o cuando va a colocar la primera piedra, paleta de plata incluida, de unas obras que no sabemos para qué servirán, si terminarán alguna vez, la forma de adjudicación y a quien de las mismas.

Maravilla también la cantidad de horas perdidas de trabajar, cobradas a muy altísimos precios, de muchos señores que, por su cargo, tienen obligación de asistir a ellos, ignorando si es que hacen algo alguna vez y el importe del gasto que esto ocasiona a las arcas públicas, del nivel que sean, aunque redujese la actuación de los medios de comunicación

Creo que España no puede permitirse el lujo de tales despilfarros, contando también con los numerosos viajes que realizan algunos al extranjero. La cosa no está para bollos y hay que ahorrar por donde sea, pues incrementar precios e impuestos solo conducirá a empobrecer más al País.

Hay que trabajar más y mejor al tiempo que se eliminan los obstáculos que propician e incrementan esta situación; como cuando se dijo iban a suprimirse vehículos oficiales, ahora estimo toca suprimir los gastos superfluos que originan los actos protocolarios.

Solo al quitar la hoja de un almanaque debe saberse que es el momento de iniciar una labor, al igual que se quita la del Domingo y se muestra la del Lunes.

28 Sepbre 2010

No hay comentarios: